9/01/2012

Conocés bien esta casa

conocés esta casa












Conocés bien esta sala

                                         
                                                                                                                                      a J.

Conocés bien este patio

de paredes blanqueados a la cal

el piso de cerámicas italianas color tejas

el termo tanque en un rincón

el canapé de estampado vacuno blanco con manchas marrones

con respaldo de cama Luis XV que fabricó nuestro hijo

el zorzal sobre la rama del otro lado del muro

que anuncia el alba

la mesa redonda de jardín de hierro y vidrio

donde ahora leo y escribo.

Sí, es así ahora.


Conocés bien esta sala de generosas dimensiones

los sofás, él de Livia, marrón y el esquinero blanco de cuatro cuerpos

el mueble angosto y alto en un rincón y las sillas

que buscaste una por una en las casas de anticuarios

el samovar y la máquina de coser Singer

la escultura de nuestra hija está cual mascaro de proa del buffet

sobre las paredes los cuadros pintados por tu madre

el silencio y tu música la barroca y la clásica

y tu sillón berger rojo donde ahora leo y escribo

Sí, es así ahora.


Conocés bien este entrepiso   

el futón donde descansabas

las bibliotecas del consultorio de tu padre

a dos posos de la rambla de Pocitos

tu escritorio de vidrio posado sobre caballetes

lo acoplé con el otro de roble y alineé sobre ambos los libros de cuentos

ahí ahora leo en e-book y escribo en la notebook

Sí, es así ahora.


Conocés bien este cuarto

tenías el diván y tu sillón de analista.

Tu biblioteca, las fotos de Freud y Lacan

mirá, están todavía, y sigue pegada en la pared

la foto de la escultura de piedra de Pujía de una bella mujer desnuda

“Homenaje a la Eterna mujer”

ahora están tu sillón de analista
 
donde ahora leo y escribo,
 
nuestra cama, testigo de mis insomnios, mi soledad y mi añoranza.
 
Sí, es así ahora.

2 comentarios:

  1. Supongo que debe ser muy bueno para vos poder hablar de todos esos recuerdos, aunque doloroso, será también sanador

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  2. Gracias, este lugar era el paraiso para ella. Saludos. André Le Gal

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