8/27/2012

No puedo con todas las vidas que tengo


No puedo con todas las vidas que tengo

ahora mismo

en esa urgencia todo explota en mí

esa luz que estalla en mis adentros

desborda mi mente tortura mi cuerpo

en mí el grito de la langosta de Wilde

de estridente agonía que nadie oye

cuerpo hinchado

ojos que abarcan en vano la inmensidad

 

Tal vez a causa del sol

el sol que no veo

abraza el cielo infinito

Tal vez a causa de las voces

que van de uno a otro

con las exclamaciones, las risas,

entre hombres y mujeres

Por el café tal vez

en la taza blanca de porcelana

caliente, italiano, rico

Tal vez no

sino por las vidas que me inundan

¿Qué me salvará de tanto deseo de vivir?

de morder la vida, todo

y más, más, hasta siempre más

¿Qué me salvará?

 

¿Cómo se inició?

Hace tanto tiempo

Primero, recuerdo,

fue vida en un abrir los ojos

enseguida fue llanto, un grito que no cesó

decidieron que era muerte

Lo aceptaron, mi madre se alegró

Le besó la mano al cura que me mandó al cielo

Así empezó

con la vida-muerte

Ya era una noche, negra y otoñal

Entonces digo primero una luz relámpago

y enseguida la noche

una inmensa noche

Cómo les alegró ese llanto

sin embargo esa agonía que no cesaba

tiempo que era ya una vida entera

 

Pero la muerte se espantó

cubrió su rostro horrorizado y huyó

de esa cuna, de esa pieza con grandes ventanas y balcón

de esa casa de piedra granito huyó

A la mañana siguiente empezó todo

 y día tras día, todos los días

ese nacer sin madre

nacer de mí

con esa fuerza frágil ayer

para ese cuerpo diminuto

desbordante hoy

para siempre.

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