No puedo con todas las vidas
que tengo
ahora mismo
en esa urgencia todo
explota en mí
esa luz que estalla en mis
adentros
desborda mi mente tortura
mi cuerpo
en mí el grito de la
langosta de Wilde
de estridente agonía que
nadie oye
cuerpo hinchado
ojos que abarcan en vano la
inmensidad
Tal vez a causa del sol
el sol que no veo
abraza el cielo infinito
Tal vez a causa de las
voces
que van de uno a otro
con las exclamaciones, las
risas,
entre hombres y mujeres
Por el café tal vez
en la taza blanca de
porcelana
caliente, italiano, rico
Tal vez no
sino por las vidas que me
inundan
¿Qué me salvará de tanto
deseo de vivir?
de morder la vida, todo
y más, más, hasta siempre más
¿Qué me salvará?
¿Cómo se inició?
Hace tanto tiempo
Primero, recuerdo,
fue vida en un abrir los ojos
enseguida fue llanto, un grito
que no cesó
decidieron que era muerte
Lo aceptaron, mi madre se
alegró
Le besó la mano al cura que
me mandó al cielo
Así empezó
con la vida-muerte
Ya era una noche, negra y
otoñal
Entonces digo primero una
luz relámpago
y enseguida la noche
una inmensa noche
Cómo les alegró ese llanto
sin embargo esa agonía que
no cesaba
tiempo que era ya una vida
entera
Pero la muerte se espantó
cubrió su rostro
horrorizado y huyó
de esa cuna, de esa pieza
con grandes ventanas y balcón
de esa casa de piedra
granito huyó
A la mañana siguiente
empezó todo
y día tras día, todos los días
ese nacer sin madre
nacer de mí
con esa fuerza frágil ayer
para ese cuerpo diminuto
desbordante hoy
para siempre.
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